Una economía más ecológica

El Secretario General de Naciones Unidas presentó, poco antes de la apertura de la cumbre de Rio+20 en junio de 2012, el informe “Resilient Planet, Resilient People“, un interesante análisis del estado de las cuestiones del desarrollo sostenible a cuenta no solo del evento en el que se presentaba, sino de los 25 años del “informe Bruntland“. El informe reconoce que los avances hacia el desarrollo sostenible han sido muy escasos, y de hecho recopila un gran número de análisis y conclusiones ya presentes en numerosos documentos de la comunidad científica internacional en los últimos años. La pregunta es, sin duda, por qué.

En paralelo a esta presentación, y en las semanas previas al inicio de la cumbre, la economía española recorrió su propia via dolorosa al ser desvelado el modelo de rescate bancario. De hecho, el gobierno español ha venido argumentando que su atención va a estar centrada en la resolución de los problemas económicos, con lo que nos viene a decir que las cuestiones de sostenibilidad son un lujo que no nos podemos permitir. Año y medio largo después, las cosas siguen por la misma línea, y se han perdido muchas oportunidades de iniciar un cambio.

La situación de las finanzas mundiales debería preocuparnos más como ciudadanos: se estima (no hay forma de saberlo con certeza) que las transacciones financieras superan en 75 veces a las de bienes y servicios (o sea, a la economía real), cuando hace 20 años eran 25 veces. El 80% de esas transacciones son en los mercados de divisas, y una parte significativa tienen una duración inferior a las 24 horas. Para colmo, la mayoría de ellas son operaciones completamente apalancadas…

Pero nuestra crisis financiera ha sido creada por la especulación inmobiliaria. Es cierto que la desregulación financiera ha permitido llegar al punto actual, pero es el mercado inmobiliario y la construcción el motor de nuestro desastre, y esto ha sido posible por la forma de gestionar nuestros recursos naturales, en especial el suelo. La huella ecológica muestra que nuestro país necesita importar materiales y energía del exterior para mantener el actual modelo productivo. De hecho, ésta supera en tres veces nuestra biocapacidad. Podríamos expresar esto afirmando que ejercemos una gran presión sobre ecosistemas exteriores, o podríamos decir que nuestro modelo económico es muy dependiente del exterior, y por tanto muy vulnerable a toda clase de circunstancias.

Una economía más orientada a la sostenibilidad es tanto como decir algo menos vulnerable. El caso más flagrante es el de las energías renovables, si tuvieran más presencia en nuestro mix energético la balanza de pagos sería superavitaria (nuestra primera compra es el petróleo). No es el único ejemplo que podríamos poner de cómo una economía más ecológica crearía más empleo y sería menos vulnerable a problemas externos, pero es un buen comienzo para señalar que la sensata preocupación por la economía ha de empezar porque esta sea un poco más ecológica.

Existen opciones para hacer una economía local y regional más respetuosa con el medio, y es posible desarrollar una actividad empresarial consciente de su papel en el entorno (por ejemplo, calculando su huella de carbono). Si estas interesado, podemos ayudarte.

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