Ciudad y comercio

tienda singularLa actividad comercial responde a una necesidad de la ciudadanía, y es además uno de los ejes de preocupación estratégica que todo gestor de políticas territoriales ha de tener siempre presente. Como actividad económica, el comercio puede desarrollarse en distintos espacios, pero hay una conexión entre el espacio, los consumidores y el comercio. Cada decisión de implantación implica un pequeño cambio en la morfología urbana, por lo que una política urbanístico-comercial es necesaria para crear ciudad al tiempo que se abren oportunidades de negocio. Como consecuencia, se puede leer la ciudad desde la perspectiva de sus posibilidades comerciales.

Hay un cierto grado de idealización en el comercio urbano como creador de vida y actividad en la vía pública, lo que no significa que no sea así. El diseño del espacio urbano y la integración del comercial condicionan los usos que puedan hacerse de éste. Así, puede decirse que hay dos condiciones de desarrollo para el comercio en el centro urbano: la concentración de la oferta en espacios delimitados y la facilidad de desplazamiento interna y externa. Y en muchas ocasiones el espacio público se convierte en el principal obstáculo para el dinamismo comercial.

La actividad comercial está espacialmente jerarquizada sobre la base del valor de las mercancías, que han de soportar el coste de la localización. Este aspecto, junto con factores urbanísticos y las tendencias comerciales, es esencial para entender el proceso de homogeneización de la actividad comercial derivado de la globalización. Los productos cuya comercialización no pueden soportar el coste de su localización tienden a ser expulsados al exterior de la ciudad, por lo que el estrechamiento de los márgenes afecta al tipo de producto que se vende en un establecimiento. Si el coste de localización es elevado, o el valor añadido por unidad vendida es alto, o se han de vender muchas unidades. Sin duda, esta es una de las razones por las que se origina el proceso de trivialización de nuestros centros urbanos.

¿Cómo podemos recrear un área comercial? El uso comercial exige facilidad en los recorridos: demasiado mobiliario urbano, mala disposición, rupturas de continuidad,… son elementos que rompen el recorrido, la escena urbana del comercio. Los cambios de modelo urbanístico en la segunda mitad del pasado siglo abandonaron el concepto de ciudad compacta, y obligaron a recrear el espacio comercial de forma segregada. En los nuevos espacios urbanos (polígonos residenciales) la calle ya no es el elemento estructurador de antaño, es un simple canal de organización del tráfico, básicamente rodado. Como consecuencia, y aunque la tipología edificatora contempla en algunos casos los locales comerciales en planta baja, estos son cada vez más escasos, y los que hay se enfrentan a una demanda limitada a su entorno más inmediato.

Es un conjunto de desafíos considerable que ha de afrontarse para dar vida a los espacios urbanos a través del comercio, en un contexto como el actual de serias restricciones para la acción pública. Como en todos nuestros enfoques, la reflexión sobre el territorio concreto es esencial, junto con una visión multidisciplinar orientada a la sostenibilidad.

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