Autor: Manuel R.

Después de París

Para muchos movimientos ecologistas, la Conferencia de la Partes del Convenio de las Naciones Unidas sobre Cambio Climático, celebrada en París el pasado mes de diciembre, ha tenido bastante de frustración: no es un acuerdo jurídicamente vinculante, no hay objetivos concretos ni compromisos contrastables, queda abierta la puerta a la magia contable y a las ilusiones tecnológicas (como la captura de carbono o la geoingeniería), no se habla de la descarbonización de la economía global como objetivo,… todo lo cual era importante, pero a la vez generaba numerosos escollos para una aprobación global, bien desde ciertos países, bien desde ciertos intereses empresariales.

Afortunadamente, hay muchas cosas que nos permiten sostener que el resultado ha sido positivo. Para empezar hay que destacar el papel de la diplomacia francesa, que decidió que París debía ser un hito, y no una gran decepción como en el caso de Copenhague. Hemos de reconocer que el esfuerzo diplomático faltó en otras cumbres, y en este caso ha sido un activo importante, pues se trataba de cerrar un gran acuerdo internacional que implicara a 195 países. De hecho, es el primer acuerdo realmente global sobre clima.

Todos los países firmantes reconocen que el cambio climático es un problema real, creado por la acción humana y que requiere una acción global, todos reconocen que no deberían superarse los 1,5 a 2 grados de incremento en la temperatura media, y todos reconocen que ya hay consecuencias y que habrá más (y lo que esto implica en el ámbito internacional). Que duda cabe que estos deberían haber sido los resultados de Copenhague en 2009, pero sin dar este paso no se podría dar ningún otro.

El acuerdo de París marca otro hito relevante: se establece la necesidad de una gobernanza global en materia climática, y se reconoce el necesario papel de los niveles regional y local en materia de adaptación y mitigación. De nuevo, nada que no este claro en un ámbito técnico, pero en España la mayoría de administraciones han venido eludiendo el coste que implican las actuaciones en este ámbito. Ya no hay excusas: todos estamos involucrados. Ahora se trata de desarrollar políticas y proyectos no solo en el terreno de la mitigación, sino también en la adaptación.

La península ibérica es una de las áreas de Europa que se perfilan como más vulnerables a los efectos del cambio previsible, por lo que urge la adopción de estrategias y su implementación efectiva. En Terreno Conocido concebimos, proponemos y colaboramos con iniciativas multifuncionales, que permitan además crear las bases de un cambio profundo en nuestro modelo social, cultural, económico y territorial, ámbitos en los que el Cambio Climático está requiriendo que modifiquemos nuestro modo de vida.

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La escala local y el cambio climático

Se acerca la COP de París, la vigésimo primera Conferencia de las Partes de la Convención Marco de Naciones Unidas sobre el Cambio Climático de 2015 (COP21/CMP11), también llamada «París 2015». Se celebrará del 30 de noviembre al 11 de diciembre, y debería desembocar en un nuevo acuerdo internacional sobre el clima aplicable a todos los países, con el objetivo de mantener el calentamiento global por debajo de los 2ºC.

cop21

Dicho de otra forma, la Conferencia da por hecho que hemos fracasado en mantener el clima en parámetros aceptables y nos ponemos como horizonte no superar un incremento medio de 2ºC, que es la frontera entre lo que podemos prever y lo que no. Es posible que esta forma de expresarlo sea más cruda, pero lo cierto es que se hace cada vez más evidente la necesidad de acciones inmediatas en el contexto de estrategias de mitigación y adaptación al Cambio Climático realmente eficaces, que dejen a un lado ensoñaciones de todo tipo.

Hay que ser así de tajantes porque desde que se firmó el protocolo de Kioto allá por 1997 estamos “dejando para más adelante” las decisiones difíciles y los cambios, y el tiempo pasa. Entonces hablábamos de un futuro lejano, y se proponían cambios graduales. Hoy el futuro ya no es lejano, y los cambios van a tener que ser duros y rápidos, y para unos cuantos puede que dolorosos.

Puestos ya al trabajo… ¿Han de ser estas estrategias sólo nacionales? ¿son cosa sólo de los gobiernos o las estructuras internacionales? Si consideramos el fuerte impacto que tienen ciertas decisiones locales y regionales, es evidente que no. Las escalas locales son además relevantes para algunos cambios culturales que han de producirse, porque el cambio climático es una consecuencia de un modelo socioeconómico del que todos somos en parte responsables y beneficiarios. Afrontar el desafío nos exige un cierto cambio personal. Por otra parte, algunas (muchas) cosas deben ser reguladas a escala nacional o internacional. Sin embargo, hay decisiones que permanecen en las escalas local y regional.

La estructura de nuestras ciudades y pueblos, el modelo de movilidad que se efectué en ellos, cómo se organiza la actividad comercial, cómo se construyen las viviendas, cómo se gestionan los residuos, como se organiza el ciclo del agua… son algunas cuestiones, entre muchas otras, con repercusiones en la emisión de CO2. Y en esos terrenos las administraciones locales y regionales tienen mucho que decir.

Las estrategias territoriales implementadas desde una administración regional pueden favorecer la concentración y redensificación urbana, la prestación de servicios a las zonas rurales, el fortalecimiento del transporte colectivo… acciones que repercuten en menores emisiones. Desde una administración local, incluso la más pequeña, plantear una estrategia de desarrollo local que contemple la sostenibilidad de la actividad económica es un primer paso para apoyar actividades económicas ambientalmente responsables. Podríamos seguir con el planeamiento municipal, las ordenanzas de residuos o suministros,… Empezando por esa estrategia, en Terreno Conocido trabajamos en concebir, diseñar y poner en marcha estrategias que mejoren las economías locales y contribuyan a mitigar y adaptarnos al cambio climático.

Todos los esfuerzos son necesarios para la mitigación y la adaptación. Hay que adaptarse , porque de hecho ya hemos asumido un cambio climático que supone un incremento de dos grados más sobre las temperaturas planetarias medias. Y el esfuerzo de mitigación es imprescindible para que esa cifra no siga subiendo.

Ciudad y comercio

tienda singularLa actividad comercial responde a una necesidad de la ciudadanía, y es además uno de los ejes de preocupación estratégica que todo gestor de políticas territoriales ha de tener siempre presente. Como actividad económica, el comercio puede desarrollarse en distintos espacios, pero hay una conexión entre el espacio, los consumidores y el comercio. Cada decisión de implantación implica un pequeño cambio en la morfología urbana, por lo que una política urbanístico-comercial es necesaria para crear ciudad al tiempo que se abren oportunidades de negocio. Como consecuencia, se puede leer la ciudad desde la perspectiva de sus posibilidades comerciales.

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La necesidad de la fiscalidad ambiental

El objetivo de un nuevo modelo económico sostenible, esto es,  basado en la consideración del medio ambiente como el soporte esencial de la vida y la actividad presente y futura, pasa por promover proyectos y actitudes adecuadas entre todos los agentes, públicos y privados. De manera inevitable, eso va a exigir cambios en el componente más básico de la acción política pública: los impuestos.

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Escalas de intervención

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Cualquier gestor de políticas quiere implementar iniciativas eficaces en su ámbito de actuación. El problema, claro está, es saber que lo son. Uno de los factores a tener en consideración en temas territoriales y ambientales es la escala de intervención. Dado que esto se relaciona de manera inmediata con el presupuesto  (a más escala más coste) parece obvia la importancia de acertar. (más…)

Un medio rural vivo

DSC_0236La población rural en España mantiene una tendencia crónica de reducción. No es un fenómeno nuevo, ni es exclusivo de este país, pero ya hemos superado las fronteras de lo preocupante, al igual que con otros problemas ambientales. ¿Por qué las zonas rurales se siguen despoblando? (más…)

Conocer para actuar

pibEs difícil, por no decir imposible, poder plantear actuaciones y políticas sin un conocimiento adecuado del medio sobre el que se trabaja. Cualquier proyecto ha de partir de la premisa de analizar y diagnosticar, y previamente hay que obtener información. Esto puede valer como reflexión para cualquier aspecto técnico o político, pero quiero referirme a la economía, sea esta nacional, regional o local. (más…)

Una economía más ecológica

El Secretario General de Naciones Unidas presentó, poco antes de la apertura de la cumbre de Rio+20 en junio de 2012, el informe “Resilient Planet, Resilient People“, un interesante análisis del estado de las cuestiones del desarrollo sostenible a cuenta no solo del evento en el que se presentaba, sino de los 25 años del “informe Bruntland“. El informe reconoce que los avances hacia el desarrollo sostenible han sido muy escasos, y de hecho recopila un gran número de análisis y conclusiones ya presentes en numerosos documentos de la comunidad científica internacional en los últimos años. La pregunta es, sin duda, por qué. (más…)

Territorio y paisaje

El territorio es una realidad dinámica, un sistema complejo. No es sólo una realidad física (eso que genéricamente conocemos como medio ambiente), es también, casi diríamos que principalmente, una realidad humana: es la sociedad que lo habita y le da forma, las relaciones económicas que lo aprovechan y establecen las condiciones de su transformación. No es casual haberlo definido como un sistema complejo, en el sentido que a este concepto le da la Teoría de Sistemas. El territorio se compone de elementos interrelacionados de forma no causal y no lineal, con vínculos que generan retroalimentaciones y efectos acumulativos. (más…)